Ya a las puertas de los días grandes de Semana Santa, y a punto de llegar un merecido descanso, me apetecía muchísimo traeros este dulce típico de la zona en la que nació mi marido.
El moroñuelo, tal y como lo llaman allí, es un bollo dulce, delicioso, que en tiempo de Pascua las madrinas y padrinos regalaban a sus ahijados, el famoso "bollo", como lo denominamos aquí en Asturias, "pegarata", en otras zonas...
La primera vez que lo probé, estando soltera, me cautivó; no es un bollo esponjoso, su textura es más bien de un pan "metido en harina", absolutamente increible.
Acabo de hornearlo y se de alguno que ente trocito y trocito, se comió uno como los que veis de una sentada. Son irresistibles.
Ingredientes:
- 250 grs de mantequilla a temperatura ambiente
- 4 huevos grandes
- 250 grs de azúcar
- una cucharadita de sal
- 50 grs de levadura de panadería fresca
- algo más de un kilo de harina
Preparación:
Comenzamos mezclando la mantequilla con el azúcar, batiendo con unas varillas hasta lograr una mezcla cremosa.
Añadimos los huevos uno a uno mientras seguimos batiendo, y a continuación la levadura desmenuzada.
Vamos incorporando la harina, como suele decir mi suegra, que es la que me enseñó a prepararlo, "la que te pida", es decir, algo más de un kilo, hasta conseguir una masa nada pegajosa, que amasaremos ya a mano.
De esa masa, despegamos un trocito, hacemos una bola y la metemos en una vaso con un poco de agua, y la esperamos hasta que la veamos flotar. En ese momento, la masa estará lista para darle forma y hornear.
Precalentamos el horno a 180º.
Tomamos porciones de masa y haciendo unos "churritos", como cuando hacíamos plastilina, formamos una trenza. Las vamos depositando en una bandeja de horno, forrada con papel vegetal, y una vez listas, las pintamos con huevo batido.
Introducimos la bandeja en el horno y dejamos cocer durante unos 25-30 minutos a 180º.
Sacamos del horno, y dejamos enfriar sobre una rejilla.
Como curiosidad, os contaré que en Quirós, un precioso valle donde es mi marido y parte de su familia, era costumbe de poner un huevo crudo en la parte alta del moroñuelo, antes de meterlo en el horno. El huevo se cocía a la vez que el bollo, así me lo contó un quirosano al que su madrina se lo amasaba cuando era pequeño.
Por cierto, si no conoceis el valle de Quirós, situado al sur de Asturias, os lo recomiendo, si os gusta el senderismo, pasear o andar en bici por aquellos parajes es una maravilla.
Valga esta entrada como homenaje. Os dejo sólo una vista preciosa...
