Soy ovetense por los cuatro costados. Salvo un poco de sangre andaluza que corre por mis venas, heredada de mi abuelo materno, el resto de mí es astur, y demás me siento muy ovetense.
En Oviedo nací, crecí, estudié, conocí a mi marido, me casé, fui madre, trabajo y vivo en Oviedo, espero que por muchos años. Por eso me apetecía mucho traeros algo típico de mi hermosa cuidad: los carbayones, un pastel delicioso que podemos encontrar en las mejores pastelerías de aquí.
El carbayón (aumentativo de
carbayu, que significa roble en bable) es el nombre que recibe un roble centenario que estaba situado en pleno centro de Oviedo, en la Calle Uría. Este árbol, debido a su porte y tamaño, fue de enorme importancia simbólica para la ciudad, y ha dado lugar al gentilicio de los ovetenses, llamados también
carbayones por este árbol. Ahora ya sabéis que a los que somos de Oviedo, nos llaman carbayones.
Pues bien, yo que soy de Oviedo de toda la vida, como decimos por aquí, en homenaje a mi ciudad, os dejo uno de mis dulces favoritos. A disfrutar:
Ingredientes:
- una lámina de hojaldre
* relleno:
- 100 grs de almendras molidas
- un huevo
- una yema
- 100 grs de azúcar
- un chorrito de coñac
* cobertura de yemas
- 2 yemas
- 4 cucharadas de agua
- 100 grs de azúcar
* cobertura blanca
- unas cucharadas de agua
- 100 grs de azúcar glass
- dos cucharaditas de zumo de limón
Preparación:
Comenzaremos preparando el relleno, pera lo cual en un bol amplio, sólo tenemos que mezclar los ingredientes del mismo de manera uniforme y reservar.
Precalentamos el horno a 180º.
Vamos a cortar la lámina de hojaldre en rectángulos, para formar la base de los carbayones. Yo usé unos moldes de silicona pequeños, a los que ajusté el hojaldre cortado, pero también podei´s hacerlos redondos, o cuadrados..
Una vez forrados los moldes ( si son de silicona no es necesario engrasarlos, sino, untar con un poco de mantequilla), vamos rellenando el hojaldre, con unas cucharadas del relleno de almendra previamente elaborado, procurando que no nos llegue del todo al borde, ya que al crecer el hojaldre, podría salirse el relleno. Horneamos los carbayones unos 15 minutos más o menos, hasta que se doren ligeramente. Sacamos del horno y reservamos.
Vamos con la cobertura de yemas: ponemos el agua con el azúcar a cocer para preparar un almíbar y cuando veamos que ya casi lo tenemos, lo apartamos del fuego y le vamos incorporando lentamente las dos yemas que previamente habremos batido. No dejaremos de revolver en ningún momento para evitar que se nos cuajen, acercamos de nuevo al fuego, hasta conseguir espesar la crema, y fuera del fuego dejamos que se enfríe.
Una vez que ya haya perdido parte del calor, vamos a bañar los carbayones con la cobertura de yemas, echando una cucharada generosa sobre cada uno.
Sólo nos falta preparar una glasa para terminar los carbayones, así que en un bol echamos el azúcar glass, e iremos mojando poco a poco con el agua y el zumo del limón, y removiendo bien hasta conseguir una consistencia espesa, que aguante sobre la cobertura de yemas. Bañamos con la glasa el carbayón y dejamos que repose para que endurezca.
Puede que os parezcan un poco engorrosos, pero mi recomendación es que leáis la receta un par de veces antes de poneros a ella, ya veréis que no es para nada complicada y el resultado merece todo nuestro empeño. Son una absoluta maravilla.
Con todo mi cariño, deliciosos carbayones, hechos por una carbayona.