Ultimamente me da por desempolvar esas recetas de repostería casera, esas con las que aprendí a hacer mis pinitos con el horno y la harina.
Ya os traje una delicia de flan casero a rabiar de huevos y leche condensada. Hoy os traigo la tarta que posiblemente más veces haya hecho en mi vida, recetón de otra amiga del alma, Pepa, a la que se la dedico con todo mi cariño, ahora que anda un poco pachucha.
Sólo amplié un poco más la cantidad de queso que me indicó, el resto os la transcribo tal cual.
Son de esas recetas diez: sin trucos ni complicaciones, ni ingredientes sofisticados. Un resultado absolutamente delicioso, aunque como seáis tan inexpertos como yo cuando la hice por primera vez hará sólo 17 años...
Ingredientes:
- 8 quesitos en porciones, tipo "El Caserío"
- 3 huevos
- un yogurt natural
- 2 medidas del yogurt de azúcar
- una medida de harina
- una medida de leche
- un brick de nata de repostería de 200 ml
Preparación:
Ponemos el horno a precalentar a unos 170º.
En una vaso de batir o batidora tipo robot, sólo tenemos que poner todos los ingredientes, y mezclarlos a velocidad alta, hasta que nos quede una crema homogénea.
Engrasamos un molde tipo pirex, más bien bajo, procurando que sea grande para que la quesada no suba demasiado.
Vertemos en el molde la mezcla de ingredientes y horneamos unos 45 minutos, dependiendo del horno, hasta que nos quede dorada, y pinchando con un palillo, salga limpio.
Sacamos del horno y dejamos templar. Podemos adornarla con mermelada de fresa o ciruela, pero para mí, es perfecta tal cual.
Otra idea, es una tata que se transporta muy bien dentro de su molde, por lo que os la recomiendo ahora que empezaremos a movernos, a tener fiestas de verano en casa de amigos o familia, o aquí en Asturias, están ya empezando a celebrarse las primeras fiestas de verano, de campo, por lo que es ideal si queréis sorprender a los vuestros con un postre dulce, pero nada empalagoso, y muy sencillo de llevar.
De hecho, la primera vez que la probé, estábamos cenando en una romería en las fiestas de Soto, sentados en el suelo...qué recuerdos!!